Golpes mediáticos como los del
Bronx no sólo permiten cuestionar las responsabilidades del gobierno o las
acciones de la policía y la corrupción galopante que campea entre sus filas.
Como ciudadanos estamos llamados a confrontarnos con una doble moral que se ha
ido instalando en nuestra cotidianidad hasta volverse un discurso legítimo y
natural, con el cual a lo sumo llegamos a rasgarnos las vestiduras pero no
solucionamos nada. Semanas después de la intervención de la policía, fotos de
habitantes de calle en el sistema de transporte Transmilenio circularon por las
redes sociales denunciando, ¿esto es lo
que querías Peñalosa? Ahora están por todos lados. Pareciera que al final,
para los capitalinos “de bien” el valor de las acciones policiales y
gubernamentales depende de qué tanto mantienen su tranquilidad, a costa incluso
de la dignidad de otros.
Es una realidad: vivimos en una
ciudad con profundas inequidades y problemáticas estructurales que requieren
estrategias de largo alcance, con una gran capacidad de planeación, ajuste y
ejecución. Sin desconocer las dificultades en la operación del pasado 28 de
mayo y los retos que vienen para la Alcaldía y la ciudadanía, es necesario
asumir que las soluciones que queremos suponen crisis, desajustes y cambios
enormes en nuestra manera de participar, vivir y convivir en la ciudad. Los
habitantes de calle hacen parte de Bogotá, no desaparecen porque no los veamos
o porque estén confinados en ollas gigantescas resguardadas de la ley. Es cierto
que las intervenciones lo que han hecho hasta ahora es desplazar el problema y
pauperizar diferentes sectores de la ciudad, pero la idea tampoco es encerrar a
los habitantes de calle en unas cuadras para evitar que “contaminen” la
atmósfera de la gente buena. Estén en las condiciones en que estén, con sus
adicciones y sus dificultades, son seres humanos, son ciudadanos como todos
nosotros y antes que despertar nuestra protesta o nuestro lado más canalla deben
motivarnos a participar y responsabilizarnos de su situación, como parte de
esta sociedad que somos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario